miércoles 12 de octubre de 2011

CARA DE ... VELOCIDAD

-Buenas Noches, Su Señoría… todavía trabajando?, le dijo el diputado provincial mandato cumplido, Alfredo Hortel.

-Don Alfredo, como le va?, contestó Silvio Ruiz, ahora Ruiz Menéndez.

-Disfrutando de las mieles del retiro, m’ijito

-Usted? No le creo. Con lo inquieto que es!

-Hacés bien, querido, en no creerme. Siempre estoy haciendo algo. Te imaginarás que con la jubilación de diputado no alcanza, por más que le digan de privilegio y todas esas boludeces.

-Me imagino, Don Alfredo. Pese a todo lo ocurrido en esos años, nunca dejó de tratarlo de Don a Don Alfredo.

Antes, sólo por el respeto que su padre le prodigaba. Ahora, con lo que había hecho por él, el trato de Don era sincero.

De repente, Alfredo Hortel cambió su voz, impostándola y le dijo

-Mire doctor, en diez minutos un colega suyo irá a visitarlo. Le pido Su Señoría que lo reciba pese a la hora.

-Será un placer, Don Alfredo, le dijo colmado de expectativas por ver qué mensaje traería el emisario del ex diputado.


4 comentarios:

  1. Hay personas que por su forma de ser, por lo que han hecho y por lo generosos de su actuar, se merecen el trato respetuoso. ¿Es este el caso?
    Veremos!
    Abrazo!!

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  2. Etienne: no, definitivamente. No es este el caso. el diputado era un soberano hijo de puta.

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  3. siempre recuerdo con agrado una respuesta de un abogado al que le dijeron "señor, perdón doctor" y dijo rápido "está bien, digame señor, que doctores somos muchos y señores unos pocos". un abrazo.

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  4. S A L: esa es buena... abrazo!

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