Para el adolescente, porque un poco de agua en el cuerpo no era malo, para el dueño del campo, porque traía buenos augurios.
Jamás vi en Villa Cualquiera a alguien que usara paraguas.
La lluvia no era una molestia por entonces.
Un poco de agua, un poco de barro, nada que no pasara en dos días.
Hoy en la ciudad es distinto.
Todos están pendientes del informe meteorológico que a veces la pega y otras, las más de las veces, no.
Nadie puede otear el horizonte, ni adivinar por dónde vendrá la tormenta.
Y si anuncia lluvia, entonces se calzan zapatos de lluvia, paraguas, impermeable, y el malestar y el comentario pronto de qué día de miércoles, aunque fuera viernes.
Aquella realidad, aunque geográficamente cercana, es tan distinta a esta realidad.
No son sólo trescientos kilómetros los que separa Villa Cualquiera de Buenos Aires.
Hay todo un bagaje cultural que abre abismos entre un pueblo y otro, porque Buenos Aires no es más que un pueblo grande.
Casas más, casas menos, igualito a mi Santiago.
Hasta el lenguaje presenta diferencias, que en ocasiones llega a la incomprensión.
Y no se trata de pronunciar todas y cada una de las eses que corresponden, o de aspirarlas hasta convertirlas en jotas.
En Buenos Aires, una batata es una batata.
En Villa Cualquiera una batata es el género, y en ocasiones la especie, pero no siempre.
Siempre serán más ricos los camotes, porque son más dulces, como el amor.
Y por eso, cuando se está enamorado, uno tiene un camote.
Y si está transcurriendo por la etapa más intensa del amor, esa que no entra en el pecho, lo que se tiene es un camote bárbaro.
En la ciudad, cuando se expresa un deseo, cuando se desea intensamente que un evento ocurra, no tiene más que decir ojalá.
En Villa Cualquiera, cuando no llueve y hace falta agua, un ojalá suena a poco.
Se reza, y se le pide al cura una procesión con la Virgen para que haga llover.
Aunque ojalá sea árabe, y les estén pidiendo al mismísimo alá que suceda.
Y el comentario pronto de “pueda ser que llueva”.
Porque ojalá es menos que “pueda ser”.
No es lo mismo, aunque sea igual.
Aquél 26 de octubre de 1988, transcurrido un largo invierno seco, promediando una primavera sin precipitaciones, y tres días después de una procesión de chacareros que sacaron a pasear a la virgencita, rogando que pueda ser que haga llover, llovió intensamente durante dos horas.
Apenas un alivio para algunos.
Para otros, un mal presagio.
"Sabes qeu con tu forma de ser libre/estás edificando libertad"...en fin nostalgias de ese dúo que tenía canciones bárbaras (Marcha de la Bronca, AMA, Catalina Bahía, Padre Francisco, y muchas otras). Bellísima esas oraciones que sintetizan magistralmente su sentido. Bello contrapunto entre ciudad y "campo" con la lluvia. Saludos.
ResponderSuprimirqué lindo tema, tan ochentas!! y el post de hoy dice cosas muy ciertas. Acá en la ciudad se confunde gato por liebre o camote por batata...
ResponderSuprimirLeyendo el capítulo, pense que en algún momento ibas a discurrir entre la diferencia entre las "galletitas" porteñas y las "masitas" provincianas, o entre el viaje a "capital" o a "Buenos Aires", aunque se trate del mismo lugar.
ResponderSuprimirMuy bueno el capitulo, y me encantó cuando dos o tres capitulos mas abajo dijiste "Mauricio era muy despierto" o algo por el estilo. ¿fue un lapsus? ¿cambiamos de vereda? o es pura coincidencia.
Nos vemos
Pablo.
Javier: AMA es una canción muy pedorra! (por más que le tengamos cariño, envejeció mal!!!) Después de releer este capítulo, pasó a "recuperación". Voy a tener que trabajar un poco más en él, porque el contrapunto da para más.
ResponderSuprimirGracias, querido, por seguir estando!
Sandra: Bien dicho. Si hasta veré como incorporar eso de "gato por liebre, o la otra cara de la misma moneda, camote por batata".
ResponderSuprimirMe encantó
Anónimo (Pablo): masitas/galletitas... sabés por qué no lo hice? porque lo tengo tan incorporado que no me di cuenta. Siempre serán masitas. Esa de "capital" o "buenos aires" debe ser lujanera; digo, por ser un lugar de casi transición.
ResponderSuprimirEn el pueblo la diferencia no es sutil: todos vivimos en Buenoj Aires; los porteños viven en Bueno Saires.
Me extraña que me haga la observación de Mauricio: es cierto, era muy despierto... pero era NARCOOO!!!